Free China Movement: Los presos políticos no pueden ser encerrados en casa mientras el miedo se exporta al extranjero

Declaración del Free China Movement

La represión autoritaria no se detiene en las fronteras de un país. Los presos políticos pueden ser encerrados dentro del país, mientras la intimidación, la censura y el miedo se exportan al extranjero.

En Buenos Aires, el Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (CADAL) organizó actos con motivo del Día de Conmemoración de las Víctimas del Totalitarismo y en homenaje a presos políticos, entre ellos el escritor y crítico literario uigur Yalkun Rozi, quien cumple una condena de 15 años de prisión en China. CADAL nombró a Rozi como uno de los galardonados con el Premio Graciela Fernández Meijide 2026 a la Defensa de los Derechos Humanos.

Infobae informó, citando tres fuentes, que la Embajada de China en Argentina pidió al Ministerio de Relaciones Exteriores argentino que interviniera contra un foro previsto en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires en el que se esperaba la participación del activista uigur Dolkun Isa. Gabriel Salvia, director de CADAL, describió públicamente el episodio como presión de una embajada extranjera que restringía la libertad de expresión y de reunión. El acto finalmente se realizó en otro lugar. Dado que han existido versiones diferentes sobre las razones del cambio de sede, el Free China Movement trata la acusación de presión de la embajada como una afirmación reportada y atribuida, no como un hecho determinado de manera independiente por una autoridad judicial u oficial.

Esta distinción importa, pero también importa el principio más amplio. Las sociedades democráticas no deben permitir que gobiernos autoritarios extranjeros decidan quién puede hablar, qué presos políticos pueden ser nombrados o qué abusos de derechos humanos pueden discutirse en su territorio.

Ningún gobierno tiene derecho a decidir, dentro de otro país libre, quién puede hablar ni qué nombre puede ser escuchado.

Yalkun Rozi no está solo. En China continental, Hong Kong, Tíbet y Xinjiang, presos políticos y críticos pacíficos siguen encarcelados o silenciados. Fuera de las fronteras de China, disidentes, periodistas, activistas y comunidades de la diáspora han expresado repetidamente su preocupación por la vigilancia, la intimidación y la presión asociadas con la represión transnacional.

El Free China Movement hace un llamado a los gobiernos democráticos, parlamentos, universidades, organizaciones de la sociedad civil y medios de comunicación para que defiendan el debate abierto y protejan a las personas atacadas por su expresión política pacífica. Los gobiernos deben investigar acusaciones creíbles de injerencia o intimidación extranjera, fortalecer las protecciones contra la represión transnacional y garantizar que las instituciones públicas no cedan silenciosamente libertades democráticas ante presiones externas.

Los presos políticos deben ser liberados. Sus voces no deben ser borradas dentro del país, y no se debe permitir que el miedo siga a sus comunidades en el extranjero.

Fuentes: materiales públicos de CADAL sobre el Premio Graciela Fernández Meijide 2026 y los actos conmemorativos del 23 de agosto; reportajes de Infobae del 24 y 29 de agosto de 2026.

Otros idiomas: English · 中文 · Français · Deutsch · Español